PRÓLOGO: CRISIS DEL PARADIGMA


Héctor Alancay y Mario Rabey en el puesto de Esquina Azul
"Hay que probar, Don Mario"
(Héctor Alancay, Barran­cas, Puna de Jujuy)

"Ciencia debe haber mucha acá"
(Esteban Saja­ma, Volcán de Yacoraite, Quebrada de Humahuaca, Jujuy)





Este ensayo no pretende instalarse en el mundo de la objetividad. Semejante pretensión constituye una fantasía peligrosa, no solamente desde el punto de vista de las ciencias sociales, sino desde una perspectiva científica general0. Toda persona que construye conocimiento científico parte de un pensamiento teórico particular, algo más evidente en el campo de las ciencias sociales, donde las ideas acerca de la práctica social tienen una circulación más explícita en el interior de los textos académicos -escritos y hablados-, que en el caso de las ciencias naturales. Este libro no escapa al entramado ideológico: está construido desde una perspectiva teórica, una red de ideas particular que intentaré comenzar a clarificar desde el principio.

Desde mi punto de vista, los modelos teóricos clásicos, con los cuales trabajó la Antropología Sociocultural desde que se empezó a constituir a mediados del siglo XIX, están completamente contaminados por la perspectiva de la propia cultura de origen de esos modelos teóricos. Dicho de otra manera, la Antropología se ha constituido como un producto de las instituciones dominantes de la civilización contemporánea, cumpliendo dentro de ella un papel teórico y práctico muy importante, como se verá en diversas partes del este libro. El supuesto básico sobre el que se construyó la antropología es que existe una civilización o forma sociocultural superior y un conjunto de formas socioculturales inferiores, distintas y separadas a la nuestra. Este es un supuesto con el cual no sólo muchos antropólogos y otros científicos sociales estamos en desacuerdo, sino que además ha esta do fallando en explicar los propios datos, las informaciones que provee la investigación antropológica.

En otras palabras, existe un paradigma en Antropología Sociocultural, que ha organizado la descripción y la explicación desde el origen de la disciplina hasta nuestros días. Además, ese paradigma ha estado directamente asociado a los esquemas de dominio en nuestra propia civilización y ha formado parte de su núcleo ideológico‑político. Sin embargo, vino fallando en explicar los datos que la propia investigación antropológica ha venido construyendo en las últimas décadas. Si hasta las décadas de 1960 y 1970 este paradigma básico, al que llamaré clásico, estaba funcionando todavía, ya no lo hace: no explica correctamente la información de la cual disponemos.

A partir de esta perspectiva general, he organizado este libro para responder a cuatro cuestiones fundamentales. En primer lugar, he tratado de discutir las definiciones fundamentales que ha hecho la Antropología Sociocultural en su paradigma clásico: la definición de su objeto, las distinciones con otra disciplinas, la forma en que este paradigma ha organizado su conocimiento, y su aplicación. En segundo lugar, me he dedicado a afrontar problemas: he discutido los aspectos en donde el paradigma clásico no funciona, y he presentado mi propia perspectiva explicativa, a la cual llamo nuevo paradigma, que tiene semejanzas, al menos en gran parte de sus planteos, con las de muchos otros antropólogos socioculturales, especialmente antropólogos que trabajan en el área andina.

Una tercera cuestión que se explora en este libro es la conceptualización de las sociedades llamadas simples, de los sistemas socioculturales simples o locales. Esta categoría incluye situaciones muy disímiles: desde grupos aborígenes todavía diferenciados e identificados como indígenas, pasando por grupos campesinos, para llegar a la presencia de campesinos, indígenas y todo tipo de sistemas socioculturales diferenciados en las ciudades. Todos estos mundos sociales son considerados aquí como sistemas socioculturales simples y diferenciados dentro de la sociedad compleja mayor.

La última cuestión involucra los problemas más generales y algunos problemas específicos de las aplicaciones prácticas de la Antropología Sociocultural, tanto en el nivel de las sociedades mayores ‑el desarrollo, su concepto y sus modelos alternativos‑, como en el de los problemas de aplicaciones sectoriales más específicos de la antropología en campos como la tecnología, el manejo de recursos naturales, la salud, la educación. También se discute algunos conceptos teóricos que están especialmente vinculados a la aplicación práctica de la antropología, que son los conceptos de identidad cultural y de etnicidad, así como el concepto de estrategias adaptativas de los grupos socioculturales diferenciados en el interior de la sociedad compleja mayor.

Capítulo : La ciencia y sus herramientas

Datos personales

Mi foto
El menor de los cuatro hijos de Benito Rabey y Dora Loyber, nací el 2 de abril de 1949. Trabajé desde los 16 años: asistente en un estudio jurídico (1966-1967), gerente de un grupo de industrias culturales –Manal, Mandioca, Mano Editora, Mambo Show- (1968-1970); artesano (1971-1972). Estudié Antropología en la Universidad de Buenos Aires (1972-1976); he sido docente e investigador universitario -desde ayudante de segunda hasta profesor titular, en diversas Universidades de Argentina y del extranjero, profesor de cursos de postgrado sobre ecología humana, evolución, multiculturalismo y estudios latinoamericanos, investigador científico , consultor en proyectos de organizaciones internacionales, nacionales, empresariales y sin fines de lucro. Formación Postdoctoral: Universidad de Texas en Austin - Comisión Fulbright (1990). Padre de cinco hijos: Pablo (34), Eva (32), Adriana (28), Lucía (26) y Nahuel (12).